¿Cómo esterilizar el chupete? Los 4 métodos más eficaces

Todos sabemos lo importante que es la higiene cuando se trata de bebés y niños pequeños.En particular, los objetos como los chupetes, las tetinas y los biberones que entran en contacto directo con las mucosas del bebé deben esterilizarse regularmente.

Hasta que el bebé alcance los seis meses de edad, es importante esterilizar el chupete al menos una vez al día, y cada vez que se caiga al suelo en un entorno sucio.

El riesgo que hay que erradicar con estos procesos de limpieza es la llamada colonización oral por cándida, una molestia que puede afectar a niños muy pequeños cuyo sistema inmunitario aún no funciona del todo y que provoca infecciones gastrointestinales y dolores de barriga.

Veamos cómo esterilizar el chupete utilizando el método de la abuela, esterilizadores especiales (frío y calor) y el horno microondas.

1.Método de la abuela

Este es el método clásico que se ha transmitido de madre a madre durante generaciones para esterilizar cachorros, biberones y mordedores.

Todo lo que necesitas es una olla llena de agua, un paño limpio y un hornillo. Una vez que el agua rompa a hervir, sumerge los objetos en la olla llena de agua hirviendo durante al menos 5 minutos y sécalos bien con el paño una vez sacados del agua.

Quizás sea útil saber que en este proceso el grado de esterilización depende directamente del tiempo de inmersión: cuanto más tiempo permanezcan los objetos en el agua hirviendo, mayor será su grado de limpieza.

Sin embargo, en este como en todos los métodos de esterilización llamados «en caliente», hay que tener mucho cuidado con los materiales.

Algunos materiales, de hecho, liberan sustancias peligrosas si se someten a altas temperaturas: no es casualidad que muchos productos infantiles lleven la mención «sin BPA» o «0% BPA». Este material plástico, cuando se calienta, libera bisfenol A, un elemento que puede ser peligroso para la salud del niño.

¡Así que asegúrate del origen y la composición de cada objeto que compres para tu hijo, sobre todo si va a tener que llevarlo a la boca!

2. Esterilización en frío

Existe también un método más reciente para la esterilización en frío de chupetes y tetinas: en este caso la esterilización se realiza por inmersión en una solución química especial, disponible en farmacias.

Aunque la esterilización en frío tiene la gran ventaja de no estropear los materiales plásticos con los que se fabrican los chupetes y biberones, tiene un aspecto crítico que no debe subestimarse: el detergente antibacteriano que elimina los gérmenes y las bacterias es una sustancia química, ya sea en forma líquida o de pastillas.

Por lo tanto, será una buena costumbre aclarar muy bien todos los objetos que demos al bebé después del tratamiento, para que se eliminen del chupete todos los residuos del producto químico.

La esterilización en frío ha tenido mucho éxito, sobre todo por una cuestión de comodidad: no es necesario recurrir a la electricidad para esterilizar los objetos, lo que hace que esta solución sea ideal cuando se viaja y cuando se dispone de pocas comodidades.

En cualquier caso, los pediatras desaconsejan un uso continuo y demasiado frecuente de estos productos, sugiriendo alternarlos en la medida de lo posible con el querido y viejo vapor que esteriliza en caliente.

3. El esterilizador en caliente

Muchos padres primerizos optan por la compra de un aparato específico, el esterilizador eléctrico.

Este instrumento permite esterilizar en caliente todos los pequeños objetos cotidianos del bebé en pocos minutos. Basta con colocarlos en las rejillas especiales, a menudo divididas según el tamaño del objeto, cerrar la máquina y activar el temporizador.

La mayoría de los fabricantes de esterilizadores eléctricos indican que el tiempo necesario para la esterilización completa es de 10 minutos.

Al trabajar con vapor de agua, este método no presenta ninguna contraindicación. Lo único importante es dejar que los chupetes y biberones se enfríen antes de dejar que el bebé los utilice.

Otro aspecto positivo del esterilizador es que, al dejar la tapa cerrada, los objetos colocados en su interior permanecerán perfectamente esterilizados hasta el momento de su uso.

En cuanto a los instrumentos específicamente diseñados para esterilizar chupetes, recientemente se han introducido en el mercado pequeñas y económicas máquinas que esterilizan mediante rayos UV.

4.Esterilizar en el microondas

Si no tiene intención de comprar un instrumento específico para la operación, le será útil saber que uno de los métodos más seguros para esterilizar el chupete de su hijo es el uso del microondas, que seguramente tiene en casa.

¿Cómo esterilizar el chupete con el microondas? Basta con utilizar los recipientes especiales para la esterilización, que son muy comunes y útiles para transportar y mantener en orden chupetes, biberones, sacaleches y tetinas diversas.

Una vez que haya colocado el chupete dentro del recipiente lleno de agua, introdúzcalo en el microondas y ajuste el programa correcto. En general, el horno microondas alcanza temperaturas muy altas en muy poco tiempo, por lo que sólo tardará unos minutos.

Un horno con 600 vatios de potencia tardará unos 5 minutos en esterilizar perfectamente el contenido de la bandeja de esterilización; un horno con el doble de potencia tardará aproximadamente la mitad de tiempo.

Como todos los métodos de esterilización que utilizan agua hirviendo o vapor a temperaturas muy altas, la esterilización por microondas puede, con el tiempo, arruinar o deformar ligeramente el plástico del que están hechos los artículos de puericultura.

Esta es otra razón por la que no es aconsejable esterilizar el chupete cada vez que se cae o se toca con las manos.

¡Cuidado con los materiales!

Hemos visto diferentes métodos para esterilizar los chupetes del bebé, tanto si estamos en casa y disponemos de herramientas específicas como si estamos de viaje o fuera de casa y el chupete se ha caído al suelo sin querer.

Es bueno recordar que la calidad de los objetos es de fundamental importancia para que el proceso de esterilización sea efectivo. Los buenos materiales son esenciales para asegurar que nuestro bebé no entre en contacto con bacterias peligrosas o, peor aún, con residuos de plástico que se desprendan inadvertidamente del chupete o biberón.

Sobre todo en los primeros seis meses de vida, cuando el sistema inmunitario se está desarrollando y el bebé es más vulnerable, es importante que todo lo que esté en contacto con el recién nacido esté bien limpio.

El mejor material, para las primeras fases de la vida, es sin duda la silicona: dejará de ser adecuada para el bebé cuando le empiecen a salir los dientes, pero al no ser porosa resiste muy bien los procesos de esterilización y garantiza una higiene profunda.

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