¿Cómo limpiar el frigorífico y el congelador? Consejos para conseguir un 100% de limpieza

El frigorífico contiene nuestros alimentos, y lo abrimos muchas veces a lo largo del día, tocando constantemente lo que hay dentro mientras elegimos qué cocinar para la cena, o qué comer a media tarde.

Al tratarse de un electrodoméstico tan utilizado, es muy importante que esté limpio y sea funcional.

Por lo general, se recomienda realizar una limpieza a fondo del frigorífico al menos una vez al mes.

Incluso los frigoríficos de alta gama, equipados con diversas tecnologías, deben limpiarse con regularidad.

Veamos cómo limpiar el frigorífico con cuidado, sin descuidar la desinfección del congelador y la eliminación de los malos olores.

¿Por dónde empezar?

Para limpiar el frigorífico a fondo, lo primero que hay que hacer es desenchufar el cable de alimentación: al hacerlo, las posibles formaciones de hielo en las paredes del frigorífico y en el interior del congelador empezarán a derretirse.

Obviamente, el frigorífico y el congelador deben estar completamente vacíos, antes de proceder a la limpieza. Además de los alimentos, todos los componentes desmontables del aparato, como cajones y estantes de almacenamiento, deben ser retirados y lavados por separado.

Una vez vaciado el frigorífico, es el momento de decidir qué detergente utilizar: el más recomendable es una solución a base de agua y vinagre, que suele utilizarse para higienizar la vajilla y las partes metálicas de algunos electrodomésticos. Evidentemente, también existen detergentes específicos, la mayoría a base de lejía.

También se puede utilizar bicarbonato de sodio o limón, también en solución con agua, que tienen menos poder desengrasante que el vinagre pero no dejan un olor persistente -desagradable para algunos- como este último.

Limpieza del interior del frigorífico

Una vez vaciado el frigorífico y preparado el detergente, se puede comenzar el proceso de limpieza propiamente dicho. Veamos cómo limpiar el frigorífico con cuidado, para obtener una limpieza profunda y duradera.

Como habremos desconectado el cable de alimentación, será bueno en esta fase preparar paños o toallas para recoger el agua que goteará de la nevera (el exceso de hielo derretido más el agua utilizada para lavar y aclarar).

¿Cómo limpiar la nevera, entonces? Con un paño empapado en agua y vinagre, limón, bicarbonato o un detergente específico, limpia todas las superficies interiores.Es muy importante lavar bien los rincones del frigorífico, donde se pueden asentar restos de comida, que en el futuro provocarán la formación de moho o malos olores.

Si te enfrentas a manchas especialmente resistentes, puedes utilizar una versión menos diluida del producto que hayas elegido para la limpieza.

Si has optado por el bicarbonato, ten en cuenta que si se diluye demasiado poco, creará una pasta granulada que podría rayar los materiales delicados. En caso de duda, una gota de lejía será igual de eficaz.

Es conveniente no olvidar la limpieza de la junta de la puerta del frigorífico y del congelador: para limpiarla, utilice el mismo procedimiento que para las paredes interiores del frigorífico.

Para que la junta sea más eficaz, puede frotarla con aceite de oliva o polvos de talco, lo que ayudará a que las dos caras de la junta se adhieran mejor, evitando el derroche de energía y el mal funcionamiento del aparato.

¡Cuidado con el congelador!

Un procedimiento muy importante a seguir, cuando se decide limpiar el frigorífico, es descongelar y limpiar también el congelador. De hecho, el congelador también puede desprender olores desagradables, por lo que también debe limpiarse con cuidado.

Al igual que el frigorífico, el congelador también debe vaciarse por completo de alimentos, pero también de todas las piezas extraíbles, como cajones y estantes.

Para limpiar el congelador, por lo tanto, es necesario descongelarlo primero. Puede optar por dejar todo el refrigerador apagado durante la noche, y esperar a que el hielo se derrita por sí mismo, o utilizar una espátula de plástico especial.

No utilice nunca objetos metálicos o afilados para limpiar y raspar las paredes de los electrodomésticos: esto también se aplica a la limpieza del frigorífico y del congelador.Para acelerar el deshielo natural, puede introducir uno o dos barreños llenos de agua tibia dentro del frigorífico.

Una vez descongelado correctamente, se puede proceder a la limpieza del congelador con el mismo método utilizado para el frigorífico.

¿Cómo combatir los malos olores?

Uno de los problemas que puede hacer que queramos limpiar nuestro frigorífico es la persistencia de los malos olores, a menudo desprendidos por los restos de comida, los alimentos estropeados o el moho, que se crean sobre todo donde se forman placas de hielo en las paredes del frigorífico.

Existen diferentes métodos para eliminar los malos olores del frigorífico: el vinagre, el limón y el bicarbonato son muy higiénicos y ayudan a evitar la formación de malos olores durante algún tiempo.

Si la limpieza no es suficiente, o si los olores desagradables tienden a producirse con frecuencia, puede utilizar desodorantes naturales.

Un método excelente es colocar un pequeño vaso lleno de bicarbonato dentro del frigorífico. Lo mismo se puede hacer con un par de gajos de limón, que luego hay que cambiar aproximadamente cada semana, o una patata.

Estos productos absorben de forma natural los olores, y nos permitirán tener un frigorífico siempre perfumado.

Si esto no nos satisface del todo, existen en el mercado desodorizantes específicos diseñados para el interior del frigorífico.

Es bueno saber, en cualquier caso, que la mayoría de los malos olores no provienen del interior del frigorífico, sino de las juntas, que acumulan residuos y suciedad en sus pliegues, por lo que es muy importante no subestimar su limpieza ni cambiarlas en el momento adecuado.

Algunos consejos para una nevera perfecta

Recordemos -una vez que hemos visto cómo limpiar la nevera- algunos consejos a tener en cuenta:

  • las partes desmontables siempre deben sacarse y limpiarse (y secarse) por separado;
  • secar bien, para evitar el estancamiento y la formación de moho, especialmente en la pared superior del frigorífico;
  • recordar que un buen olor es esencial, para poder hablar de un frigorífico limpio;
  • Ordenar los alimentos en el frigorífico ayuda a mantenerlos en excelentes condiciones, tanto de funcionalidad como de limpieza;
  • una buena idea sería meter las verduras en el frigorífico sólo después de lavarlas y secarlas;
  • los cierres deben lavarse con agua y vinagre, u otro detergente, al menos una vez a la semana.

Una vez que hayamos conseguido que el frigorífico y el congelador estén perfectamente limpios y perfumados, abrir las puertas para buscar nuestros ingredientes favoritos será mucho más agradable.

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