¿Cómo utilizar la brújula? La guía definitiva

La brújula es un objeto que a menudo la gente no sabe utilizar, a pesar de que es extremadamente conocida: se ve en películas y cómics, y los aficionados a la montaña y el alpinismo, así como los que trabajan en alta mar, nunca podrían prescindir de ella.

No se puede prescindir del uso de una brújula, en determinadas circunstancias, a pesar de que existen herramientas de orientación mucho más tecnológicas y fáciles de usar.

El GPS o las brújulas integradas en algunos relojes de pulsera o smartphones no pueden sustituir a la brújula, que a diferencia de los dispositivos más tecnológicos no necesita pilas para funcionar y está siempre lista para su uso.

Vamos a ver, por tanto, cómo utilizar la brújula, cómo funciona y qué precauciones hay que tener y tener siempre presentes para estar seguros de su correcto funcionamiento.

¿Cómo es una brújula?

Existen diferentes tipos de brújulas: la brújula plana, la brújula prismática, la brújula de rumbo y la brújula de mano.Una cosa es cierta: todas tienen una aguja magnetizada que se orienta según los campos magnéticos de la tierra.

El tipo de brújula más común es la llamada brújula plana, que es la preferida por los excursionistas. Se compone de una placa fija, que es la base inmóvil sobre la que se fija la brújula, y que en algunos modelos es transparente para facilitar la superposición con los mapas topográficos, y de un estuche en el que se aloja el instrumento propiamente dicho.

Las partes funcionales de la brújula, las que hay que aprender para entender su uso y poder leer las indicaciones, son:

  • La flecha de dirección: generalmente se sitúa en la placa y apunta hacia fuera del instrumento;
  • La esfera: es el bisel que da una vuelta completa de 360° a la brújula, donde se lee la amplitud de los ángulos;
  • El puntero magnético: es la aguja que gira e indica el norte;
  • La flecha de orientación: es una flecha no magnética que se sitúa dentro de la brújula.

Estos componentes son los que te permitirán orientarte en cualquier circunstancia, una vez que hayas comprendido su funcionamiento.Veamos ejemplos prácticos del funcionamiento de la brújula y de cómo orientarse con esta antigua herramienta.

¿Cómo orientarse con la brújula y el mapa?

La capacidad de orientarse con la brújula y el mapa topográfico es una habilidad esencial si te gusta caminar por el bosque o por los senderos de montaña. Entonces, ¿cómo encontrar el camino con sólo una brújula y un mapa?

En primer lugar, coloque la brújula sobre el mapa topográfico, de modo que el lado largo de la brújula coincida con uno de los dos lados del mapa.

Una vez en posición, gire la brújula y el mapa simultáneamente hasta que el norte de la aguja magnética coincida con la cruz de la brújula a lo largo de la flecha de orientación.

De esta forma habremos localizado el Norte en el mapa, y podremos leer el mapa.Pero aún no es suficiente para orientarnos con cierta precisión.

Los conceptos clave: acimut y declinación

Encontrar el Norte, como hemos visto, aún no es suficiente para orientarnos.De hecho, necesitamos saber que existe una diferencia entre el Norte verdadero y el Norte magnético, es decir, el que detecta la brújula.

El norte verdadero, o geográfico, es aquel en el que convergen todas las líneas del mapa, es decir, el Polo Norte, y en los mapas siempre coincide con la parte superior de la transposición cartográfica.

La diferencia entre el norte verdadero y el norte de la brújula se debe a las variaciones del campo magnético de la Tierra.El norte magnético se desplaza unos 11 grados con respecto al eje de la Tierra, por lo que la lectura de la brújula será significativamente diferente si nos encontramos en el Extremo Oriente o en Europa.

¿Cómo evitamos los problemas relacionados con el desplazamiento entre el norte magnético y el geográfico? Compensando la declinación, que es precisamente la diferencia entre el norte verdadero y el norte magnético.

¿Cómo utilizamos entonces la brújula? ¿Y cómo se lee? En primer lugar hay que calcular el acimut, es decir, el ángulo formado entre la dirección Norte marcada por la brújula y el punto de referencia que se está observando.

El acimut se mide en grados y en el sentido de las agujas del reloj, por tanto:

  • acimut 0° será un objeto exactamente al norte de donde se está observando;
  • acimut 90° uno al extremo este;
  • acimut 180° se referirá a un objeto al sur de nosotros;
  • acimut 270° indicará una referencia al oeste.

La declinación se mide utilizando el acimut como unidad de medida: tendremos por tanto una declinación negativa si la aguja apunta al oeste, positiva en la otra mitad del dial, donde la aguja apunta al este.

Este procedimiento sirve para orientar la brújula hacia el norte verdadero.Una vez establecida la declinación, se puede y se debe compensar la brújula girando el tornillo de compensación.

¿Cómo utilizar la brújula sin un mapa?

Para aprender a utilizar la brújula, lo ideal sería probarla en un campo abierto sin demasiadas referencias que puedan ayudarnos en la orientación.

Con la brújula apoyada en la palma de la mano, mueva la brújula hasta que la dirección de la flecha apunte en la dirección en la que se está moviendo.En ese momento, a menos que vaya precisamente hacia el norte, la aguja magnética se moverá a la derecha o a la izquierda.

En ese momento, gire el bisel hasta que la flecha de orientación se alinee perfectamente con la aguja del norte. Una vez alineadas, sabrá con seguridad que su flecha apunta al norte magnético.

Muévase hasta que la flecha de orientación se superponga a la aguja magnética, y entonces empiece a seguir la flecha de dirección.Para seguir mejor la indicación de la flecha de dirección, es aconsejable tomar como referencia un objeto lejano y no demasiado grande, que pueda ayudarle a referir la dirección a un punto preciso fácilmente reconocible.

Cuando haya llegado al punto de guía identificado, deberá encontrar otro para continuar su viaje con seguridad.

Disponer siempre de un punto de guía es tan importante que, en caso de niebla o de mala visibilidad, es aconsejable que un acompañante vaya por delante y utilice su voz como punto de referencia para guiarse.

Algunas cosas importantes a tener en cuenta

Hemos visto qué es una brújula y cómo funciona, y sabemos cómo debe utilizarse. Pero, ¿cómo debemos utilizar la brújula en detalle? ¿Hay que tomar alguna precaución especial?

Pues bien, dado que el funcionamiento de la brújula está estrechamente ligado al fenómeno del magnetismo, es conveniente no utilizarla nunca en presencia de grandes objetos metálicos que puedan interferir con el campo magnético.

Así que si estás planeando tu próxima excursión al bosque y quieres orientarte con la brújula mientras caminas, probablemente sea mejor que dejes en casa la gran hebilla militar de tu mochila de senderismo.

Para asegurarse de que no interfiere en el funcionamiento de la brújula, puede intentar acercar varios objetos potencialmente perturbadores y comprobar uno a uno si cambian la funcionalidad del instrumento.

¿Cómo se debe sujetar una brújula?

Si se avanza sin un mapa topográfico, la brújula debe sostenerse perpendicularmente al cuerpo: con los codos apoyados en los costados, sujete la brújula delante del pecho, formando una especie de L con los pulgares.

Para poder dar una lectura correcta de los datos, es importante poder imaginar siempre la línea que se extiende desde nuestro cuerpo a lo largo de la flecha de dirección. Una vez que estés bien alineado con el objetivo o punto de guía, sólo tienes que seguir la dirección de tu cuerpo a lo largo de la dirección indicada por la brújula.

¿Es realmente fiable?

Ya hemos visto cómo utilizar la brújula. Pero no estaría de más preguntarse por la fiabilidad de un instrumento tan antiguo, sobre todo ante la presencia de aplicaciones y sistemas integrados que querrían sustituirlo por la electrónica.

La brújula es un instrumento con una larga historia: inventada por los chinos como reclamo, fue difundida en Europa por los árabes ya en el siglo XII, época de la que datan los primeros usos documentados en la navegación.

Desde entonces, ningún instrumento ni tecnología ha podido suplantar el uso de la brújula, utilizada tanto por los boy scouts como por los grandes navegantes de todos los tiempos.

En el 99,9% de los casos, si se han seguido las indicaciones para su uso, y se ha compensado bien la declinación, la brújula le indicará el camino correcto.

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