¿Cuánta energía consume un frigorífico? ¿Y cómo ahorrar energía?

El frigorífico es un electrodoméstico necesario, presente en todos los hogares.

Entre los grandes electrodomésticos, es uno de los pocos que debe estar siempre en funcionamiento, las 24 horas del día, por lo que es muy importante evaluar el consumo eléctrico potencial de un frigorífico antes de adquirirlo.

Los factores que determinan el consumo de un frigorífico

En Italia hay unos 25 millones de frigoríficos, que funcionan todo el día y todo el año: no es sorprendente, por tanto, saber que los frigoríficos consumen más del 3% de toda la electricidad que se consume cada año en el país. Pero, ¿cuánto consume un frigorífico, por término medio? ¿Cuáles son los factores de los que depende el consumo?

En la actualidad, un frigorífico tiene una potencia mínima de 100 vatios y una máxima de unos 300. Sin embargo, la potencia por sí sola no es suficiente para definir el consumo de cada aparato, que también depende de otros factores además de la potencia:

  • la clase energética del aparato: a cada aparato se le aplica una etiqueta que define su llamada «clase energética»; la misma etiqueta da una estimación media de cuántos vatios consume el frigorífico en cuestión anualmente. La clase energética indica la eficiencia del aparato, es decir, determina su consumo en función del uso. Los aparatos más eficientes son los de la clase A+++, seguidos de las clases A++ y A+, hasta la clase F, la última en cuanto a eficiencia energética.
  • el tamaño del frigorífico: un frigorífico puede tener una capacidad de sólo 100 litros, como suele ocurrir en los hogares de solteros, o puede superar fácilmente los 450 litros de capacidad. Es bueno saber que -de media- el consumo aumenta en unos 10 kWh por cada 100 litros de capacidad.
  • el número de puertas: dado el mismo tamaño y la misma clase energética, un frigorífico con más de dos puertas suele consumir más que uno con una sola puerta. Como se verá en detalle, factores como la apertura de las puertas y la colocación también pueden afectar al consumo.
  • el uso correcto: el frigorífico consume electricidad esencialmente para llevar su propia célula a la temperatura adecuada para la conservación de los alimentos (que idealmente es de unos 4/5°C).Colocar el aparato cerca de fuentes de calor, o en ambientes especialmente calurosos, supondrá un mayor consumo. Mantener la puerta del frigorífico abierta durante largos periodos de tiempo hará que la temperatura interior aumente considerablemente, por lo que se gastará mucha energía para alcanzar la temperatura de conservación.

La clase energética y el cálculo del consumo

Hemos visto, por tanto, que el primer factor a tener en cuenta para determinar el consumo de un frigorífico es la clase energética a la que pertenece el aparato. Entrando en detalles, veamos cuánto consume un frigorífico al año según su clase energética.

En la etiqueta que muestra la clase de eficiencia energética, hay también un número que indica cuántos vatios consume de media al año el equipo eléctrico en cuestión. Suponiendo un gasto de 0,20 euros por 1 kWh, tendríamos entonces una situación como la siguiente:

  • un frigorífico en CLASE A++ demanda una media de 166 kWh cada año, lo que supone un gasto de sólo 33 euros al año;
  • el consumo medio de un frigorífico en CLASE A++ oscila entre 166 y 263 kWh, lo que supone un gasto que oscila entre 33,2 y 52,6 euros cada año;
  • la CLASE A+ pasa de 263 a 344 kWh de consumo anual, por un gasto que puede alcanzar unos 70 euros al año;
  • Las CLASES A y B requieren de 300 a 400 kWh al año, con un gasto de entre 60 y 80 euros al año;
  • descendiendo en la clasificación de eficiencia energética, el consumo y el gasto relativo aumentan considerablemente, llegando a más de 700kWh al año que requiere un frigorífico de CLASE G. La clase energética de un frigorífico puede definir su consumo hasta cinco veces más si la elección no es demasiado sensata; por eso es aconsejable tener en cuenta, como factor prioritario a la hora de elegir un frigorífico, la clase de eficiencia energética a la que pertenece el aparato.

    El uso correcto del frigorífico

    El uso correcto de un electrodoméstico comienza generalmente con la compra: elegir la capacidad más adecuada a sus necesidades puede evitar un gasto energético innecesario. Por ejemplo, para dos personas será suficiente un frigorífico de 250 litros, para una sola persona será suficiente un frigorífico de 100 litros o un poco más. Como hemos visto, el consumo aumenta considerablemente a medida que aumenta la capacidad de la célula, por lo que es una excelente costumbre considerar las necesidades reales en el momento de la compra.

    La estabilidad de la temperatura y la correcta colocación del frigorífico son factores igualmente importantes: el frigorífico debe colocarse a una distancia mínima de 10 centímetros de las paredes para permitir una ventilación suficiente del condensador de la parte trasera. También debe colocarse lejos de las fuentes de calor, que dificultarían el mantenimiento de la temperatura interna, lo que supondría un mayor trabajo y un mayor consumo de energía.

    Es mejor evitar colocar los alimentos en el frigorífico cuando todavía están calientes, ya que esto calentaría el compartimento y obligaría al aparato a trabajar en exceso. Es mejor abrir y cerrar el frigorífico con cierta rapidez, para evitar la dispersión del frío y dejar la temperatura de la cámara frigorífica lo más inalterada posible.

    El llenado excesivo del frigorífico, por muy satisfactorio que sea, no es especialmente adecuado para un uso correcto y eficiente del aparato: cuanto más lleno esté, más electricidad necesitará para mantener la temperatura media de conservación.

    Algunos trucos más para mantener el consumo bajo

    El frigorífico es uno de los pocos electrodomésticos que funcionan las 24 horas del día, y que realiza un trabajo constante tanto en rendimiento como en consumo, por lo que no son tanto los factores estrictamente ligados al uso los que afectarán al consumo como los relativos a las características del aparato.

    Por ejemplo, los llamados frigoríficos «autónomos» son preferibles, en términos de eficiencia, a los empotrados, que tienden a sobrecalentarse debido a la escasa ventilación de la zona del condensador. Otro factor es la elección del modelo: hay frigoríficos de todos los tipos y tamaños: desde el de una sola puerta con congelador, pasando por el combinado de dos puertas, hasta el «French Door» que tiene 3 o 4 puertas. Como ya hemos visto, un frigorífico de varias puertas suele tener un consumo mucho mayor que uno de una sola puerta, lo que permite mantener la temperatura interior más estable.

    Para un uso ideal del frigorífico, hay que tener en cuenta que una disposición ordenada de los alimentos permite una refrigeración más homogénea y correcta: por ello es importante que nuestro frigorífico disponga de los accesorios internos (estantes, cajones, accesorios) más adecuados a nuestras necesidades.

    Al igual que ocurre con el resto de los electrodomésticos, el mantenimiento también juega un papel importante a la hora de definir la eficiencia energética. Limpiar regularmente el serpentín y las baldas del frigorífico y descongelar periódicamente el compartimento son hábitos que le permitirán mantener su frigorífico en el estado ideal de eficiencia durante el mayor tiempo posible.

    ¡A cada uno lo suyo!

    Una vez que hayas comprobado el consumo de un frigorífico, sólo tienes que elegir el más adecuado para ti. En el mercado hay frigoríficos de todas las formas, colores y tamaños.

    Los hay caros y elegantes -y en algunos casos el frigorífico es un auténtico símbolo de estatus-, pero también muy baratos: piense que ya hay frigoríficos de clase A+ en el mercado por menos de 200 euros, sólo entre las marcas más famosas.

    Evidentemente, para una mayor eficiencia energética tendrá que aumentar la inversión inicial, que hemos visto amortizar en pocos años gracias al ahorro en las facturas.

    El rango de precios medio de los frigoríficos se sitúa en torno a los 500-700 euros, y en general tendrá que gastar al menos 1000 euros para garantizar a su hogar un frigorífico considerado de «alta gama».

    El frigorífico es, por tanto, un electrodoméstico imprescindible, pero que supone un desembolso inicial que puede ser importante, y que conlleva un consumo constante de electricidad, que ya hemos visto cómo analizar y controlar.

    ¡Sólo nos queda identificar nuestras propias necesidades y elegir el frigorífico que más nos guste!

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