¿Cuánto consume una secadora? + Consejos para ahorrar energía

La difusión de las secadoras en las casas italianas es un fenómeno reciente. Las secadoras, o lavadoras-secadoras, permiten tener la ropa perfectamente seca y perfumada en poco tiempo y durante todo el año, independientemente del clima y la contaminación de nuestras ciudades.

Como cualquier otro gran electrodoméstico, la secadora tiene un problema crítico relacionado con el alto consumo de electricidad, que puede suponer un gasto excesivo. Veamos los diferentes tipos de secadoras que hay en el mercado y cuánto consumen, para entender cuánto cuesta realmente tener una en casa.

Los distintos tipos de secadoras y sus respectivos consumos

Antes de entender cuánto consume una secadora, vamos a tratar de entender cuáles son los tipos de secadoras disponibles en el mercado hoy en día. De hecho, veremos que, dependiendo del tipo de tecnología utilizada, habrá consumos considerablemente diferentes, lo que afectará no sólo al gasto sino también a la factura de la luz.

  • Secadora de condensación

Las secadoras de condensación generan calor gracias a una resistencia eléctrica; el calor circula entonces por el interior del tambor gracias a un ventilador. La humedad de la ropa se condensa y se recoge en una bandeja, que debe vaciarse después de cada uso. Una secadora de condensación consume unos 4Kwh para un ciclo completo.

  • Secadora de evacuación

Las secadoras de evacuación, o secadoras de expulsión, secan la ropa con un procedimiento similar al de las secadoras de condensación. Al igual que las secadoras de condensación, están equipadas con un ventilador que aspira el aire húmedo, pero a diferencia de las secadoras de condensación, no lo condensan. El vapor extraído de la lavandería, por tanto, necesitará la típica tubería de «ventilación».El consumo es bastante similar al de las secadoras de condensación.

  • Secadora con bomba de calor

Las secadoras de este tipo son las más avanzadas técnicamente, y las de menor consumo en general. Calientan el aire de la misma manera que los aparatos de aire acondicionado split dobles, es decir, a través de un circuito frío/caliente cuyo producto circula por un compresor. En cualquier caso, son procesos de difusión de calor motorizados, lo que significa que la tecnología es muy sofisticada y permite un menor consumo.

¿Qué secadora debo comprar, entonces?

En general, cuando se habla de electrodomésticos y de consumo de energía, la primera referencia a tener en cuenta es la que dan las clases de consumo.

En el caso de las secadoras, se tiende a diferenciar claramente las tecnologías de «resistencia» (típicas de las secadoras de condensación y evacuación) de las tecnologías de «bomba», es decir, las secadoras de motor. Básicamente, las secadoras de resistencia pertenecen a las clases energéticas B y C. Las secadoras con bomba de calor, en cambio, pertenecen casi todas a la clase A, y alcanzan fácilmente la clase A+++. Las secadoras con bomba de calor, en cambio, son casi todas de clase A, y alcanzan fácilmente la clase A+++.

Las secadoras con bomba de calor garantizan, por tanto, un consumo mucho menor, ya que no requieren el calentamiento masivo de una resistencia durante todo el ciclo de uso. Como en el caso de todos los electrodomésticos, el progreso está llevando a la producción de herramientas con un impacto medioambiental cada vez menor, un proceso del que las secadoras y las lavadoras no están ciertamente excluidas.

Pero, ¿cuánto consume una secadora?

En general -y también en lo que respecta a las secadoras- la clase de energía marca una diferencia sustancial, también en términos de coste. De hecho, si una secadora de clase A+++ consume alrededor de 1 kWh para un ciclo, una de clase C consumirá alrededor de 4 kWh.

Hemos visto que el consumo depende estrictamente de la clase energética del aparato, y que esto puede definir un ahorro -en los costes de funcionamiento- de hasta 150 euros al año.

Pero entremos en detalles y veamos cuánto consume una secadora. Consideremos como estándar un precio de 0,20 euros por el suministro de 1 kWh y supongamos que anualmente se realiza una media de unos 200 ciclos de secado. Con el mismo uso y el mismo precio de la electricidad, las diferencias siguen siendo considerables:

  • Una secadora en CLASE A++ consume menos de 1,5 kWh por ciclo, y costará menos de 50 euros en un año.
  • En CLASE A++ el consumo baja a 1,5 kWh, unos 60 euros para 200 ciclos completos a plena carga.
  • Una secadora de clase A consume una media de 2 kWh por ciclo, lo que corresponde a unos 80 euros al año.
  • Con un aparato de clase B, un ciclo de secado requiere unos 3 kWh, lo que costará unos 120 euros al cabo del año.
  • En la clase C el consumo por ciclo baja a 4 kWh, unos 160 euros al año.
  • Una secadora CLASSIUM D puede consumir más de 5 kWh por ciclo, lo que afecta a las finanzas del hogar por unos 200 euros al año.

Como puede ver, las diferencias de consumo y, en consecuencia, de precio son absolutamente relevantes. Llegados a este punto, queda claro lo importante que es elegir un aparato moderno y acorde con las últimas directivas sobre eficiencia energética e impacto medioambiental. Hay que recordar, de hecho, que un menor consumo también se corresponde con una menor producción de gases de efecto invernadero y una menor contaminación por eficiencia energética.

¿Qué trucos pueden disminuir los consumos?

Como para todo electrodoméstico, hay algunos trucos que pueden ayudar a aumentar la eficiencia durante la fase de uso, y por lo tanto reducir los consumos:

  • centrifugar a máxima potencia durante la fase de lavado: poner la ropa bien escurrida en la secadora provocará menos trabajo durante la fase de secado y por lo tanto la posibilidad de un ciclo más corto.
  • se encarga del mantenimiento ordinario: limpiar a menudo el filtro, y vaciar cuidadosamente la bandeja de recogida de agua (si está presente), es una excelente manera de mantener el instrumento eficiente y en buen funcionamiento.
  • utilizar toda la capacidad de carga: para no malgastar potencia y energía, como ocurre con la lavadora, es mejor iniciar un ciclo sólo cuando se haya alcanzado la capacidad máxima de carga.
  • evitar la función antipliegue si no es necesaria: aunque es cómoda, la función antipliegue, presente ahora en casi todos los modelos de secadoras y lavadoras-secadoras, supone un consumo muy elevado, que a veces se puede evitar.

Evidentemente, uno de los trucos más funcionales será evitar poner en marcha la secadora cuando no sea estrictamente necesario.

¿Estamos preparados para comprar?

Una vez analizado el consumo de una secadora, y habiendo comprobado su calidad y funcionamiento, podemos pensar realmente en comprar una. Obviamente, en primer lugar, hay que tener en cuenta factores como el tamaño y el nivel de ruido del objeto que pretendemos poner en la casa, sobre todo si nos acercamos a nuestra primera secadora.En cuanto a los precios de venta, hay secadoras aptas para todos los bolsillos: los precios oscilan, a título indicativo, entre los 250 y los 600 euros.

Hemos visto hasta qué punto la clase energética del electrodoméstico influye en su consumo. Aunque se nos hace creer que una secadora de clase A+++ es sin duda más cara que una de clase energética B, es bueno saber que no es así. Hay aparatos de clase A entre los económicos, tanto como los hay caros entre los «viejos».Cuando vayamos a elegir qué secadora comprar para nuestra casa, será muy útil tener en cuenta que la criticidad de los consumos puede obviarse con una elección cuidadosa.Comprar una secadora de clase energética A, A++ o A+++ nos permitirá tener la ropa y la lencería siempre seca y perfumada con un gasto de 50/80 euros al año.

Si en cambio decidimos comprar una secadora de clase energética C o D, quizás porque parece más barata en la compra, debemos saber que su uso habitual puede costar hasta 200 euros cada año, anulando en poco tiempo el posible ahorro inicial.

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