¿No se abre la puerta automática? Las 3 principales causas y soluciones

El portón automático en el exterior de su casa, o en el acceso al bloque de apartamentos o al aparcamiento privado que utiliza, es sin duda un mecanismo extremadamente útil que le ahorra bajarse del coche o de la moto cada vez que tiene que abrirlo.

Hoy en día, la mayoría de los portones de entrada tienen mecanismos de apertura y cierre automáticos.

Sin embargo, es posible que no se abra, o que las hojas se abran de forma asimétrica, o que no se cierre.

Veamos por qué el portón automático no se abre, y cómo se pueden remediar los posibles fallos de un mecanismo bloqueado.

¿Qué es un portón automático y cómo funciona?

Existen dos tipos de portones eléctricos: los portones batientes y los portones correderos, más adecuados para espacios pequeños y muy utilizados para las entradas de las casas individuales.

Hay, por supuesto, portones de todos los pesos, tamaños y potencias.

¿Por qué hablamos de potencia? Es casi obvio: la estructura eléctrica se abre y se cierra gracias a la acción de un motor. Este, dependiendo del tamaño, peso y uso del portón, puede ser simple o doble, subterráneo o externo, y obviamente más o menos potente.

Por ejemplo, un portón de un condominio que se utilizará con mucha frecuencia, sugerirá la instalación de un motor bastante potente, o doble, para asegurar el buen funcionamiento del mecanismo. Para la entrada de nuestra casa, que utilizamos como mucho cuatro veces al día, bastará con un motor externo bastante más pequeño.

El motor se acciona con un mando a distancia que controla la apertura y el cierre.

Si, por el contrario, las fotocélulas encuentran obstáculos, la apertura o el cierre son bloqueados por el propio motor: las fotocélulas están generalmente dispuestas a los lados del umbral, y sirven para comprobar la presencia de personas, vehículos y obstáculos cerca o dentro del umbral de la puerta.

Si se trata de un modelo de los llamados «de hoja», habrá también pistones, electromecánicos o hidráulicos, que controlan los movimientos de apertura y cierre de las hojas de la puerta.

¿Y si no funciona? Para entender dónde está la avería, será necesario examinar los distintos componentes, empezando por los externos para no desmontar innecesariamente partes del mecanismo.

Veamos las posibles causas del problema por el que el portón automático deja de abrirse o no se abre en absoluto, y qué prácticas se pueden llevar a cabo para solucionar el problema.

Compruebe el mando a distancia

Entre los problemas más fáciles de resolver cuando la puerta automática no se abre, se encuentran sin duda las averías del mando a distancia. Por ejemplo, si hay un problema de comunicación entre el mando a distancia y la unidad de control que debe recibir el impulso para activar el motor, es probable que el problema se deba al mando a distancia.

Para descartar otras causas, compruebe que las pilas funcionan, y sustitúyalas si es necesario.

A continuación, compruebe que el LED se enciende regularmente al pulsar un botón del mando a distancia.

Para solucionar de la forma más sencilla posible una avería del mando a distancia que no pueda gestionar de forma independiente, es aconsejable obtener un mando a distancia universal para utilizarlo durante el periodo en que la pieza original esté en servicio.

Las puertas automáticas no son fáciles de reparar, ni siquiera si tu eres un aficionado al bricolaje.

Como verá, en la mayoría de los casos no podrá hacerlo sin la ayuda de un técnico especializado o del fabricante.

Así que, mientras se repara su mando a distancia defectuoso, puede utilizar un modelo universal como el Came TOP432NA, que le permitirá entrar y salir sin problemas. También le será útil tenerlo en casa como mando a distancia de repuesto, por si pierde uno o se rompe sin posibilidad de reparación.

Si el problema proviene de las fotocélulas

Las fotocélulas, las de las puertas automáticas no son una excepción, son dispositivos de fotodetección que se utilizan para detectar la presencia de objetos dentro de la zona controlada. Son las que hacen que las puertas automáticas de los centros comerciales se abran en cuanto «ven» que alguien se acerca a la puerta, y son las mismas que se utilizan en los videoporteros.

Las puertas automáticas también están equipadas con sensores de presencia, que son esenciales para evitar que la puerta se abra y se cierre si no considera un obstáculo, por ejemplo, un animal, un niño o un coche parado en el umbral de la puerta.Si la fotocélula detecta algo, la puerta simplemente no se abre ni se cierra.

Las fotocélulas son mecanismos de seguridad fundamentales, y necesitan un mantenimiento preciso. Dado que tienen que detectar la presencia de objetos por medio de la luz, es importante que estén siempre limpias: una fotocélula ennegrecida o muy polvorienta impedirá el correcto funcionamiento del mecanismo de apertura.

Hoy en día existen fotocélulas equipadas con una función de Nieve, es decir, reconocen el oscurecimiento causado por las condiciones meteorológicas (como una fuerte nevada o una tormenta) y permiten el correcto funcionamiento del mecanismo de apertura de la puerta.

Si las fotocélulas parecen estar limpias, pero creemos que el problema proviene de su funcionamiento, entonces debemos ponernos en contacto con un técnico especializado o con el fabricante del portón.

¿Y si es el motor?

¿Y si el portón automático deja de abrirse o no es simétrico, o peor aún, no se abre o se queda completamente abierto?

Pues bien, una vez comprobado que no existen obstáculos físicos para el correcto deslizamiento del portón, si se desliza, o de las hojas, si se articula, probablemente se trate de un problema del motor o de alguno de sus componentes.

Uno de los casos más conocidos se refiere a los portones automáticos con hojas, y se manifiesta por una apertura asimétrica: una de las dos hojas se abre correctamente, mientras que la otra es más lenta o no se mueve.

Si este inconveniente se produce en pleno invierno, debemos comprobar que no se trata simplemente de un problema relacionado con el frío.

Cuando las temperaturas son muy bajas, el aceite del motor se espesa y -al igual que ocurre en otros motores, incluidos los de los coches- dificulta el correcto funcionamiento del mecanismo.

Un esfuerzo excesivo del motor puede significar una grave dificultad para completar el movimiento necesario para abrir y cerrar la cancela: por lo tanto, puede experimentar diferencias de velocidad entre las dos hojas o, peor aún, puede ocurrir que una de ellas quede inmóvil porque el mecanismo no puede llegar al final de su carrera.

Además del aceite del motor, que corre el riesgo de espesarse debido al frío, uno de los posibles componentes causantes de un mal funcionamiento del mecanismo de apertura automática es la unidad de control.

Si, por ejemplo, el portón sufre una caída de tensión o una sobrecarga de energía, la unidad de control puede resultar dañada, causando así diversos tipos de inconvenientes. El portón puede abrirse con extrema lentitud o a una velocidad irregular, o las hojas pueden perder la coordinación, abriéndose de manera desarticulada.

Ahora bien, ¿cómo resolver problemas de este tipo? Mientras tanto, para poder entrar y salir incluso en caso de emergencia, sepa que junto con el marco de la ventana seguramente ha adquirido una llave de emergencia, que se utilizará para abrir la carcasa del motor, dentro de la cual hay un pequeño pomo que coincide con la apertura y el cierre manual de la puerta.

Sin embargo, para subsanar los fallos y problemas del motor o de la unidad de control de forma permanente, es casi seguro que será necesario recurrir a un técnico especializado, que podrá realizar un diagnóstico exacto y proceder a la sustitución o reparación de los componentes defectuosos.

¡Abre, Sésamo!

Hemos visto lo que puede estar en el origen de un mal funcionamiento del mecanismo de apertura automática, y lo que se puede hacer si el portón automático se atasca al abrirse o, peor aún, no se abre ni se cierra en absoluto.

Como habrá notado, difícilmente podremos resolver el problema por nuestra cuenta; los portones automáticos son mecanismos complejos que requieren conocimientos básicos bastante específicos para ser investigados y tratados adecuadamente.

Entre los muchos defectos sobre los que se puede intervenir por cuenta propia, están ciertamente los relacionados con el llamado mantenimiento ordinario: es importante mantener la zona de apertura de la cancela siempre limpia de ramas y obstáculos, así como limpiar con frecuencia las fotocélulas que regulan el funcionamiento del motor.

Una de las precauciones que se pueden tomar para evitar, al menos, daños en la centralita, es dotar a nuestro portón eléctrico de una batería autónoma, que le permita funcionar incluso en caso de corte de suministro eléctrico y no sufrir subidas de tensión.

En cualquier caso, lo más importante es que no cunda el pánico. seguro que tiene en algún lugar la llave de emergencia, o un destornillador plano, que le permitirá accionar manualmente su puerta incluso en el peor de los casos.

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